miércoles, 21 de marzo de 2012

El monte en invierno

Amanecieron hoy los pájaros
Como todas las mañanas
Cantando con sus trinos alegres
El milagro de sus alas.

La hierba recibió el día
Con su bella escarcha de plata
Esperando sumisa la alborada.

La luz de la amanecida
Desde el horizonte alumbró
Los enebros, las jaras y las encinas.

A lo lejos, desde el pueblo
Se oían graves las esquilas.
Las cabras triscaban una a una
Monte arriba.


                                  Madrid  1993






lunes, 19 de marzo de 2012

Camino del collado, todavía lejano,
Me gusta pasear junto a los tupidos pastos
Por las altas veredas del monte
En este paisaje despoblado, sin árboles.
Mientras despunta el amanecer
Siento la brisa matutina
Acariciando mi rostro bien curtido
Por estos límpidos aires serranos.
La mañana es fresca, sin brumas,
Y un vientecillo suave recorre las cimas
Y reverbera sobre la yerba escarchada
A la que se asoma un sol aun tímido
Que intenta desnudar
Su blanca y brillante cubierta.
Froto mis manos un poco entumecidas.
Respiro hondo y el aire frío en mis pulmones
Mantiene mi mente bien despierta.
Pronto subirán las vacas a pastar
Y podré charlar con Liborio el viejo pastor
Que siempre me cuenta de sus viajes a Cuba
Cuando fue marinero alegre
Y tuvo novia caribeña.
Ahora vive aquí, siempre contento, en la sierra.
Ya suenan las esquilas por el sendero.
Liborio se acerca
Y hora es ya de guardar lápiz y papel
Para cambiar las palabras escritas
Por la conversación mucho más interesante
De mi amigo, hoy diligente pastor,
Que en otro tiempo circunnavegó el mundo
Y conserva de sus tiempos de navegante
Su afán de aventuras en esta desnuda tierra.    

                                  Miramar agosto 2011

viernes, 9 de marzo de 2012

PENSAMIENTOS EN LIBERTAD



El mar a lo lejos.
En mis manos, espumilla de ilusión.
Y tu amor navegando…

……….


Malvas, rosados, grises, azules,
Corred que ya el sol se oculta.

……….

Vértigo
No sé si de ti o de la noche.
O tal vez del sol.

……….


Fugitivo del viento
Vuela el milano negro.
¡Ay!
……….

Ávido de deseos
Miré en derredor.
Cerré pronto los ojos,
Me deslumbró el sol.

……….

Frágil libélula transparente
Caballito volador
Doble tijera soñadora
Tú cortaste mi ansia en flor.

martes, 6 de marzo de 2012

INSOMNIO

Horas extrañas, furtivas e irreales,
Robadas a los sueños y las noches,
Poblando el paisaje de lo incierto.

Fantásticas ideas nebulosas
Abortos de la mente ya cansada
Excitando nuestro insomne cerebro.

Momento intenso de dolor o llanto
Silencio expectante cargado y denso
-     El tic-tac de un reloj sigue sonando –
Y entre las sombras del lecho solitario
Una cabeza inquieta que no duerme
Una agitación interna que se escapa
Un alma, una vida que se aferra
Con la fuerza que sólo puede dar el miedo.

Raro temor de hipotéticas desgracias e inquietudes,
Dilemas insolubles
O crueles y reales desengaños.
¡Oh, terribles pesadillas las que sufrimos despiertos!
¡Cuánto se anhela el descanso!

                           Jerez, 1962

miércoles, 29 de febrero de 2012

EL ALAMBIQUE








Hoy canto la alegría
De la noche con luna de tu beso.
Entre espigas y flores
Se diluye mi alma en versos sueltos.

Pequeños versos míos,
Juguetes de tus dedos.

Destila tu cariño
En la sierpe enroscada de mi pensamiento.

Madrid, 1970

viernes, 24 de febrero de 2012









Torcida llevo mi besana
Por salvar de la reja una amapola,
Un cantueso, un tomillo, unas retamas.
Preciso de la espiga ineludible,
Pero ignoro, libre,
El silo, la yunta y los arreos.
Creo,
Con mi espíritu pobre,
En la riqueza anárquica
Del deseo.
Prefiero la boca que besa a la que engulle,
El aire sin condiciones,
La escritura de torcidos renglones,
Mares sin puertos,
Placeres inciertos,
Dudas continuas
Y esas formas de vivir confusas y ambiguas.
Desde que nací
Combato
El firme entramado
De preceptos y urdimbres,
De mentes dogmáticas,
Litúrgicas,
Incólumes,
Hieráticas,
Que no conocen la dicha del azar
Ni la humildad.
Y pierdo en mi pelea.
Pierdo una y otra vez
Frente a los dueños del rebaño;
Pero sigo
Y seguiré mientras pueda,
Triscando en el monte altivo
De mi invencible libertad.



Madrid octubre 1981

sábado, 21 de enero de 2012

¿ No está el mar lleno de islas verdes ?
F. Nietsche


Navegando horizontes amarillos
Lancé mi vista al mar, casi tapiado.
Fueron mis ojos, sin mí, al otro lado
Burlados y atraídos por sus brillos.


Rota mi sien, crujiendo los mil grillos,
Que, fieles, mantuviéronse en mi prado,
Casi ciego, ocultando el desagrado
Seguí haciendo en el aire mis castillos.


Tras horas de penar, mas con sonrisas
Incierta mi llegada y mi destino
Mucho peor que hastiado, indiferente,


Juguete en manos de azarosas brisas,
Continué buscando en mi camino
La isla verde soñada por mi frente.


                                                                                  Madrid, 1957





Del naufragio volviéronme a la vida
Sin mi isla verde ni mis grillos fieles
Y, sonámbulo, contemplé las hieles
De una absorta amargura indefinida.


Marginada y ausente está mi herida
Rodeada de espliegos y laureles
Que en mi mente se vuelven hasta crueles
Junto a la angustia de mi fe vencida.


Ya no quiero horizontes amarillos
Ni soñar con la isla verde de mi sueño
Ya no pido llegada ni destino.


Sólo busco el reencuentro con mis grillos
Que amengüen la tristeza de mi ceño
Y acompañen mi resto de camino.


                Madrid 1975



Quebróse mi cerebro nuevamente
Bajo el peso inhumano de la idea
De ocultar con azufre, cal y brea
La isla verde soñada por mi frente.
Cual la fuerza que arrolla de un torrente
Rasga jaras y enebros sin pelea
Mi nave, cabalgando en la marea
Vio crujir los mil grillos de su mente.
Mas esta vez fue tal el desconcierto
Que sesgó de raíz mis ilusiones
Atenazando mi alma y mi sentido
Que, ciego e impotente, quedé yerto
Naufragando mi fe y mis pasiones
Sin un gesto de lucha ni un latido.
                Madrid, 1973



Aturdido, turbulento, extraño
Indeciso, somnoliento, errático
Hosco, casi sonámbulo, apático
Fugitivo, esquinado, huraño.
Así me vivo, lejos del rebaño,
Aunque uncido por el yugo fanático
Que anula mi querer y torna estático
Mi torpe y débil corazón de estaño.
Porque soy sólo yo, no cabe duda,
Quien, buscando horizontes amarillos,
Peregrino de flor imaginaria,
No quiero verte, silenciosa y muda
Dándome con dulces gestos sencillos
El calor de tu ayuda necesaria.

             Madrid, 1984