lunes, 9 de julio de 2012

Consuelo en el monte


Me gusta subir
A este monte que humilde viste
Labiérnagos, lentiscos y retamas
Donde mi espíritu
Se sumerge enamorado y triste
Pero reconfortado por la luz de la mañana.

No entenderé nunca cómo pudiste
Cercenar de raíz toda mi alma
Hundiéndome la vida
Que tú misma me diste
Haciéndola para siempre desgraciada.

Aquella canción que desde que tú te fuiste
Resuena en mis oídos
Cruel y desgarrada
Buscando algún consuelo si es que existe
Se une aquí
Con estos madroños y con estas jaras.

                           Madrid   julio de 2012


domingo, 8 de julio de 2012

Mis mil grillos siempre



         “Después de tantos ratos malgastados,
          Tantas obscuras noches mal dormidas…”
                                                                 F. Quevedo


Tantos después concibo incoherente
Que los antes y ahoras se me olvidan
Por más que, indiferentes, ya me pidan
Sosiego las arrugas de mi frente.

Y es que, entre el adelante y el detente,
Con que a danzar con ellos me convidan
Los mil grillos que en mi mente anidan
Siempre bailo con el más vehemente.

Busco siempre horizontes desmedidos
Fugitivo de vientos y ladridos
Por sanar impaciente de esta herida.

No consigo ceñirme en la mesura
Ni gozarme sereno en la hermosura
Del fluir apacible de la vida.

                                         Madrid, 1998

viernes, 6 de julio de 2012

Tu espejo

Mi palabra busca en tu imagen
El eco emocionado
De tu pensamiento
Que, desde su distancia,
Vibre con las notas de mis versos

Así entrelazados
Juntos por el vigor del deseo
En virtud de nuestros sentimientos
Buscaremos la libre y justa armonía
De todo veraz conocimiento

Se van degranando mis estrofas
Como ramas de romero
De genista o de cantueso
Pero aunque parezca otra cosa
Mi poesía sólo puede ser tu espejo

Miramar julio de 2012




jueves, 5 de julio de 2012

Nocturno


Es de noche. Escucho
El rumor del mar
Monocorde.
Desde mi terraza
A oscuras
Siento su continuo bramido
Insomne.
Las farolas del paseo marítimo
Encendidas
Hasta Piles se divisan.
El ruido de las olas
Al estallar en la orilla
Una y otra vez
Recitan su melodía.
Grandiosa es toda la escena
Pero en la soledad del cielo
No se adivina ninguna huella
De mirra ni tampoco se atisba
Ningún olor a incienso
Ni un dios incierto parece
Que haya construido el universo

                                  Miramar   julio de 2012

miércoles, 4 de julio de 2012

Esperando el final


Había en mi juventud hoy lejana
En la playa gaditana de la Victoria
Una anciana catatónica
A la que sus parientes llevaban
Bien temprano todas las mañanas.
La dejaban sentada en una silla
Mirando como siempre inmóvil
Los vaivenes del mar en la orilla.
En su mente ya totalmente acabada
Ni la blanca espuma de las olas
Ni el sonar acompasado de las mismas
Ningún efecto visible producía.
En mi alma juvenil de aquellos  días
La inacción bestial de esta señora
Era el mayor contraste con mi usual alegría.
Hoy han pasado sobre mis huesos
Y mi  alma medio siglo (¿diría siniestro?)
Y me veo más alejado del joven que fui
En aquellos casi olvidados tiempos
Que de la mujer hierática y afligida
Que ignoraba la belleza del mar de Cádiz
Y esperaba con una mueca sin gestos
El final de su terrible e inacabable agonía.

                                  Miramar   julio de 2012

martes, 3 de julio de 2012

Mi poesía


No hay un nardo entre mis manos
Ni espigas escondidas en mis versos
Sólo el aroma de jazmines blancos
Que flota suavemente aun sin yo quererlo

Ven conmigo a los sitios ignotos
Búscame en lugares escondidos
Para ver estrellas diurnas donde todos
Soñemos mundos sin polvo ni ruido

La llama de aquellos extraños universos
Que viven  muy dentro de nosotros
Me inunda con variables y fugaces reflejos
Y mi alma se desnuda ante vuestros ojos

Eso es mi poesía, únicamente eso

                      Miramar  Julio de 2012

2012

lunes, 2 de julio de 2012

Enigma senil


En el laberinto 
Siempre enigmático de mis ideas
Un torbellino de anhelos antiguos
Ya casi olvidados
Resurge ahora en mi vida
Azarosa y frágil todavía;
Y casi en el dintel del otro lado
El brote de un deseo
Como el de mis años mozos me rodea
Que, al no poder ser realizado, me provoca
Mil y una horas de melancolía.
Como nunca quise ser 
Quejumbroso o lastimero
Mi orgullo trueca mi quebranto en poesía.
Leedme pues benevolentes
Que todo lo que me ocurre
Sólo son desdichas de un anciano
Que aun sueña ¡ay!
Bellas ilusiones adolescentes.

                           Miramar   julio de 2012