Edad
provecta
Prisionero de un sinfín de años
Mis horas se refugian en recuerdos
Que, cual bandadas de estorninos,
Con misterioso y sutil desconcierto
Vuelan mágicamente sin parar
No anulando la cordura en su destino
Mientras yo doy mil vueltas a la mente
E intento decíroslo con mis versos
Anhelo proseguir lo más posible
En este quehacer que es la vida
Diluyendo mis afanes pretéritos
Y buscando en cambio el azahar
Que me alimenta de vuestros labios
Por eso me voy junto a las olas del mar
A escuchar los susurros de sus cánticos
Madrid 18 de
octubre de 2020