Me pides, María,
Que te componga un poema;
No me parece difícil ni complicado
Porque tú, para mí, has sido siempre
Pura y mágica poesía.
Aquella niña pequeña
Con la que, cada quince días,
Podíamos disfrutar juntos
Por los jardines de la ciudad universitaria
O del retiro
O en el jardín botánico
Haciendo deporte
Y después, como premio, te guisaba esos arroces
Que tanto te gustaban.
O cuando te enseñaba
La casa de juguete
Que estaba haciéndote
Junto a la mía.
Era todo un cuento de hadas
¡Para los dos!
Han pasado unos cuarenta años.
Yo me conservo entero
Y tú te has convertido
En una mujer casada
Con cuatro hijos
Que trabaja con creatividad
Muy profesional y entregada
Orgullo de tu padre
Y de quien tenga la suerte
De conocerte.
Vas por el mundo
Dando conferencias
Sobre liderazgo y cómo se puede triunfar.
Eres una de las mujeres
Como tantas otras
A las que la humanidad
Reconoce como el emblema
De la cultura occidental.
Un beso, hija mía
Madrid 6 de diciembre de 2019