Por la avenida de mi pensamiento
Vuelan azuladas tórtolas inquietas
En busca de ambiciones pretéritas
Misterios del corazón y mi cerebro
Entre aquel tan tierno sentimiento
Que en mi niñez ansiaba tan cerca
Oír ese bello cuento que mi abuela
Contaba siempre sobre este genio
En un bosque obscuro y muy bello
Do vivía ese buen sabio anacoreta
Retirado del mundo, de sus fiestas
Sobre ese árbol grande corpulento
Pleno de líquenes muy amarillento
En unas ramas todas muy gruesas
Que mi imaginación sentía violetas
Dormido casi, ya muy somnoliento.
Miramar 19 de
julio de 2020